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Creación y Ensayo

UNIX es Desktop

El popular sistema también combate en el terreno de MS.

El rey actual de los PC de escritorio es, indudablemente, Windows 95 en cualquiera de sus encarnaciones y parches; es en este mundo también donde se habla y promete incansablemente dos conceptos mágicos muy relacionados: Administración Cero y Reducción del Coste Total de Propiedad. Lamentablemente, y como suele pasar cuando algo se promete durante años, estamos muy lejos de que estas dos promesas se hagan realidad y esto sucede precisamente porque el S. O. que se está utilizando carece de las cualidades necesarias, cualidades que posee UNIX.

Quizás todo esto no tenga mucho sentido en los PCs hogareños, pero hemos de tener en cuenta que donde se instalan y se pagan más S. O. es en las empresas, y cualquiera que haya trabajado en este entorno sabe el suplicio que significar instalar, configurar y mantener en funcionamiento un número mayor que la decena de PCs sin perder la cordura y, lo que es peor, perder dinero por culpa de un software muy deficiente como Windows.

Actualmente el único competidor serio que tiene Microsoft es el software libre, y ellos están muy a gusto, pues tan solo se habla del mismo en el ámbito servidor y ellos saben que la dominación del mercado del software empieza por el escritorio (y ya lo han demostrado). Gran parte de este convencimiento parte del hecho que todos los S. O. libres que existen son UNIX (en particular Linux y FreeBSD) y asocian esto a un divorcio irreparable con el escritorio. Sin embargo el UNIX tiene unas cualidades que le hacen insuperable en ese ecosistema y, teniendo en cuenta las máquinas que hay actualmente en las mesas de las secretarias, ya no existe una limitación de los PCs para ejecutarlos; sobre estas cualidades voy a hablar en este artículo.

* Por un lado UNIX es seguro, es decir, todos los recursos de la máquina tienen un propietario y unos derechos de acceso propios, memoria, disco duro e incluso el procesador están protegidos del abuso accidental (o malintencionado) por parte del usuario. Esto significa que la configuración (al menos la configuración común) es responsabilidad del administrador y que el usuario no podrá modificarla si no está previsto que así lo sea. Además se puede asegurar la integridad de los datos, incluso dentro del propio ordenador del usuario, que a partir de este momento será el usufructuario del mismo, no el propietario, que lo es la empresa. Todo esto es mucho más que la patética clave de Windows que solo sirve como incordio y agujero en la seguridad de toda una empresa.

* Otra de las características que le da gran estabilidad a un ordenador de escritorio que ejecute UNIX es su modularidad. Windows 95, en conjunción con el resto de aplicaciones de Microsoft, es un sistema monolítico, y cualquier cambio en cualquiera de sus elementos provoca unos resultados impredecibles debido a la falta de seriedad en el aislamiento de cada función dentro del S. O. Por el contrario la tradición de UNIX es implementar servicios y utilidades separadas asegurando un funcionamiento correcto en cualquier configuración, sin perder por ello la interoperatibilidad. El último avance en esta dirección es la técnica de paquetes para la instalación de software por parte del mundo Linux. De este modo instalar software en una máquina UNIX es mucho más sencillo, solventándose los problemas de dependencias e incompatibilidades de un modo amigable.

Todo esto se ha conseguido gracias a un estándar en la disposición de ficheros dentro de los discos que se basa en la lógica, consiguiendo que la distribución de los ficheros de una aplicación particular posibilite la compartición de ésta en red prácticamente sin tener que hacer ningún tipo de ajuste debido a la naturaleza, esencialmente multiusuaria, del UNIX.

* La siguiente cualidad de UNIX asombrará al usuario de PC; UNIX es compatible. Sí, obviando el obsoleto uso del concepto de compatibilidad que acuñó la expresión "compatible con IBM PC", el S. O. compatible por excelencia es UNIX (y en particular Linux). Puede ejecutarse en cualquier arquitectura en uso, desde la ubicua Intel-x86 hasta las poderosas DEC-Alpha y Sun-UltraSparc, con un uso eficiente de sus recursos nativos. Esto se une a la compatibilidad de las aplicaciones escritas conforme al estándar POSIX, que las hace portables con coste mínimo en cualquier implementación de UNIX, incluidos los entornos gráficos mediante las X-Window. Esta compatibilidad es máxima si, además del S. O., las aplicaciones que usamos también son libres pues nos permite la propia compilación en entornos particulares si no existe una distribución binaria.

A esta compatibilidad homogénea podemos añadir la heterogénea que nos permite ejecutar aplicaciones heredadas del mundo DOS e incluso Win32 sobre procesadores Intel sin perdida de velocidad (algunos insisten en que se gana velocidad), además de existir gran cantidad de emuladores de otras arquitecturas que permiten el desarrollo cruzado.

* Como última cualidad no tengo más remedio que comentar algo que ya es conocido por cualquier usuario de UNIX, y es que es un S.O. de red, algo que en la actualidad parece tan común es innato a UNIX desde hace mucho tiempo. El soporte de red no es un parche añadido con prisas y sin integración, es una utilidad más con la que se integran las aplicaciones, tanto para la compartición de aplicaciones como de recursos complejos. Además UNIX es el único cliente universal, soportando NFS, SMB (Microsoft Networks), Novell Netware, ApleTalk y hasta DecNet, tanto cliente como servidor, dando a un equipo de escritorio una conectividad no vista hasta ahora. Añadiéndose a estos ahora el soporte nativo integrado en el núcleo de Coda, el sistema de ficheros distribuido que se va a establecer como estándar y del que ya he hablado en otro artículo.

A todo esto hay que añadir la posibilidad de ejecución y administración remota real mediante telnet en modo texto y con un servidor X-Window en modo gráfico y concurrentemente. Un helpdesk remoto puede saber, exactamente, y sin que se lo tenga que explicar el usuario, qué es lo que le pasa para poder dar una solución eficiente.

Todas estas cualidades que he reseñado son fundamentales para poder desplegar una instalación de equipos con un coste mínimo y un tiempo de respuesta a averías despreciable frente a los tiempos y costes actuales.

Frente a estas ventajas se han puesto sobre la mesa de un modo clásico dos inconvenientes básicos, por un lado la falta de un escritorio amigable, y por otro la falta de aplicaciones de productividad. Ambos problemas estarán solventados antes de que llegue Windows 2000 (posiblemente el siglo que viene) con dos escritorios integrados modernos (KDE y Gnome, ambos libres) y varias suites de productividad: la StarOffice ya a la venta y la Corel PerfectSuite a punto de comercializarse, además de las libres Koffice y el conjunto de GWordProcessor y Gnumeric. Todo esto nos deja un mercado, el del escritorio, que parecía muerto, pero que va a renacer y cambiar toda la concepción que teníamos del negocio del software.

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