Cáceres, Patrimonio de la Humanidad

Personajes en la Historia de Cáceres

Alfonso VII de Castilla

[IMAGEN: Alfonso VII [11k]     El Emperador. Rey de Castilla (1106-1157). Hijo de Raimundo de Borgoña y de doña Urraca -que lo era de Alfonso VI-, y primer soberano de la dinastia borgoña. Fue criado en Galicia, de donde era conde desde la muerte de su padre, por don Pedro Froilaz, conde de Traba, defensor de sus derechos al trono de Castilla, con el obisco Gelmírez, el arzobispo de Toledo, Bernardo, y su tio el Papa Calixto II, frente a las decisiones de su abuelo y las pretensiones de Alfonso I de Aragón, casado con su madre (1109). A petición de sus partidarios, doña Urraca le nombró rey de Galicia (1111), y hubo un tiempo en que se repartieron la jurisdicción territorial; pero la volubilidades de la reina motivaron luchas civiles en que unas veces estuvo junto a los seguidores de su hijo y frente a su marido, y otras al lado de éste contra aquéllos. Cuando fue armado caballero (1124), comenzó a actuar por cuenta propia y firmó con su padrastro el pacto de Támara, que evitó una batalla entre ambos, pero que quedó incumplido por el aragonés, quien siguió titulándose Emperador.

     Rey a la muerte de su madre (1126), pretendió serlo de Aragón, al fallecimiento de su padrastro (1134), como descendiente de Sancho III de Navarra, y aunque no logró su propósito invadió ambos reinos, obtuvo la declaración de vasallaje y conservó territorios. De este modo consolidó el título de Emperador, que tanto ambicionaba, y consiguió que a su coronación (1135) asistiesen el rey de Navarra, los conde de Barcelona y Tolosa y otros de Gascuña y Francia y el caudillo moro Zafadola, y no lo hizo el rey de Aragón porque el Emperador ocupaba gran parte de su reino, ni su tía doña Teresa, condesa de Portugal, ni el hijo de ésta, Alfonso Enríquez, que, a regañadientes, le reconocieron dos años después. Efectuó una espedición por tierras musulmanas de Calahorra a Almería, acompañado por Zafadola, y entró en Córdoba (1144) y conquistó Almería (1147), empresas efímeras, pues ambas plazas cayeron pronto en poder de los almohades.

     En su tiempo tuvieron lugar la independencia de Portugal (Con Alfonso I de Protugal) y la fundación de la orden militar de Alcántara. Murio de regreso de Almería, a la que en vano había intentado socorrer. En contra de la idea unificadora, norma de toda su vida, dividió sus estados entre sus hijos, dando al primogénito Sancho III, Castilla, Extremadura y Toledo, y a Fernando II, León y Galicia, lo que parece indicar ya un reconocimiento de la superioridad de Castilla.

Alfonso IX de León

[IMAGEN: Alfonso IX [4k]     Rey de León. Hijo de Fernando II, sucedió a su padre en 1188. Convocó Cortes en León, en las que reunió por primera vez, junto a los representantes de la Iglesia de los nobles, a los de las ciudades, por los que pueden ser denominadas la primeras Cortes Españolas (1188). Se vió atacado por Castilla y Portugal; hizo la paz con Alfonso VIII de Castilla, aunque reconociéndose vasallo suyo, y con Portugal, mediante su matrimonio con la infanta doña Teresa (1191); entró en una alianza con Portugal, Aragón y Navarra contra las pretensiones hegemónicas del castellano, y su matrimonio fue anulado por el Papa, por razón de parentesco. Cuando se produjo la derrota de Alarcos, tanto él como el rey de Navarra pactaron con los almohades, y en 1196 atacaron todos a Castilla, que supo defenderse y tomó la ofensiva contra León. Como solución se se celebró el matrimonio de Alfonso IX con doña Berenguela, hija de Alfonso VIII (1197), que fue anulado por igual razón que el anterior (1203). En 1209, los monarcas leonés y castellano firmaron una paz en Valladolid, mas, no obstante, Alfonso IX no ayudó a su suegro en la batalla de la Navas, aunque dejó en libertad a sus subditos para que lo hiciesen; se ocupó, en cambio, en tomar por la fuerza las plazas leonesas que ocupaba Castilla, y cuando el castellano regresó victorioso aceptó magnanimamente el heco consumado y se firmó la paz (1213).

     En lucha contra los musulmanes tomó Alcántara, con asistencia de caballeros castellanos, pretendió conquistar Cáceres y llegó hasta Mérida. Muerto Alfonso VII y ya rey de Castilla, por cesión de doña Berenguela, su hijo Fernando III el santo, el leonés penso en someter a Castilla y llegó hasta Burgos, mas, por fin, pacto con su hijo en Toro (1218), aunque en vez de reconocerle por heredero de León lo hizo en favor de Sancha y Dulce, hijas de su primer matrimonio. En nueva expedición contra los musulmanes, auxiliado por la ordenes militares de Calatrava y Alcántara y por soldados castellanos y extranjeros, tomó Valencia (1221) y Cáceres (1227), a al que dio fuero; y en 1229-30 se apoderó de Montánchez, ganó la batalla de Alange y ocupo Mérida, Badajoz y Elvas. Fue un gran rey conquistador cuya gloria se empaña por su animosidad contra Castilla.

Doña Berenguela de Castilla

     La Grande. Reina de Castilla y de León (1181-1246). Hija de Alfonso VIII y de Leonor de Inglaterra, reyes de Castilla, casó con Alfonso IX de León en 1197 y fue madre de Fernando III el Santo. Anulado su matrimonio por razón de parentesco, pero legitimado su hijo, a la muerte de su padre, supo apartar con habilidad los problemas para conservarle esta corona, y en 1214 actuó como regente y tutora de su hermano Enrique I, y al morir éste, en 1217, fue proclamada reina en las cortes de Valladolid; pero en el mismo acto renunció en favor de su hijo Don Fernando. Mujer extraordinaria, no hicieron mella en ella ofensas, ingratitudes y adversidades, granjeó dos coronas para su hijo y logró para su país paz, engrandecimiento, independencia y libertades.

Fernando II de León

[IMAGEN: Fernando II [11k]     Rey de Leon, hijo y sucesor de Alfonso VII el Emperador y de doña Berenguela, hija de Ramón Berenger, conde de Barcelona (1157-1188). Su padre repartió sus estados entre sus hijos, y dejó Castilla a Sancho III, y León, a Fernando. Éste tuvo aspiraciones absorventes sobre los territorios de su hermano, pero no pudo lograrlas. Muerto Sancho y asolada Castilla durante la menoría de edad de Alfonso VIII por las discordias civiles, patrocinadas por las dos poderosas familias Castro y Lara, intervino en los asuntos castellanos, más bien por cuenta propia que en defensa de de los intereses de su sobrino; mas tampoco pudo conseguir sus propósitos, y su conducta fue causa de que se mantuviese el estado de guerra entre León y Castilla hasta 1180. Luchó contra los musulmanes en el sur, se apoderó de Yelves y Alcántara, y aunque tomó Cáceres en el 1184, fue por poco tiempo. También combatió con su suegro, Alfonso Enríquez, rey de Portugal, a quien, luego de ser vencido y hecho prisionero, devolvió la libertad sin condiciones. Murió en Benavente, cuando regresaba de una peregrinación a Santiago de Compstela.

Fernando III

     El Santo. Rey de Castilla y León, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela, hija de Alfonso VIII, rey de Castilla. Dispuesta la separación de los esposos por el Papa, a causa de ser parientes próximos, y heredera doña Berenguela del trono de Castilla, a la muerte de Enrique I (1217), lo cedió a su hijo fernando, a quien pretendió quitárselo su padre. Fernando III venció a Alfonso IX, y más tarde, cuando murió éste y dejó por herederas a las hijas de su primer matrimonio, Sancha y Dulce, incorporó pacificamente a sus Estados el reino de León, mediante un convenio con sus hermanas, a quién dotó esplendidamente. De este modo se efectuó la unión definitiva de León y Castilla (1230), en la que tuvieron una intervención prudente y magnífica las dos esposas de Alfonso IX, doña Teresa, cuyo matrimonio también había sido disuelto por parentesco, y doña Bereguela. Fernando III casó en 1219 con doña Beatriz de Suabia, hija del emperador de Alemania.

     La principal preocupación de este gran rey fue la lucha contra los musulmanes. Conquistó Córdoba (1236), y , por enfermedad suya, el principe Alfonso (luego Alfonso X) ocupó el reino de Murcia, que se había hecho vasallo de Castilla, y se apoderó de Lorca y Mula, que se le resistieron (1244). En el mismo año firmó el principe con Jaime I de Aragón el tratado de Almizra, por el que se fijó el límite de la expansión aragonesa por el sur. Restablecido Fernando, llego hasta la vega de Granada, se apoderó de Jaén (1246), del reino granadino, cuyo soberano Mohamed Alhamar el viejo se hizo tributario suyo, y hasta ayudó a Fernando a conquistar otros territorios musulmanes. Prosiguió sus avances por el valle del Guadalquivir, se apoderó de Carmona (1247) y puso sitio a Sevilla, a la que cercó por tierra y por el río, mediante una escuadra mandada por Ramón Bonifaz, que, luego de vencer a la flota musulmana, penetró por el guadalquivir y cortó la comunicación entre Sevilla y Triana; después de un asedio de quince meses, capituló la ciudad (1248). A la caída de Sevila siguió la de otras importantes poblaciones, como Arcos, Medina-Sidonia, Sanlúcar, Jerez y Cádiz, con lo que sólo quedaba a los musulmanes el reino de Granada, tributario de Castilla. Sobrevino la muerte del rey cuando proyectaba una espedición a Marruecos, donde los benimerines se habían adueñado del poder, deponiendo a la dinastía Almohade (1252).

     Se distinguió Fernando III no sólo desde el punto de vista político y militar, en la empresa de la Reconquista, con una visión y perseverancia que no poseyeron sus sucesores y que retrasó el fin de la obra, sino como gobernante excelente. Favoreció con privilegios y exenciones al Estudio general de Salamanca (1242), por lo que se le considera como fundador de aquella Universidad; comenzó las catedrales de Burgos (1217) y Toledo (1227), de estilo gótico; se empezó a usar en los documentos el romance leonés-castellano, en substitución del latín; mandó traducir al castellano el Fuero Juzgo; abrigó el proyecto que llevó a cabo su hijo, de unificar y refundir toda la legislación, y reunió Cortes por primera vez en Castilla (1250). Fue una de las más grandes figuras de la Edad Media y el que dió mayor avance a la empresa de la Reconquista; conceptuado como santo por su vida ejemplar, fue canonizado en 1671 por el Papa Clemente X, y su fiesta se celebra el 30 de Mayo, que fue el día de su muerte.

Fratres de Cáceres, Orden de los

     Ver Orden de Santiago.

Santiago, Orden de

[IMAGEN: Caballeros Medievales [19k]     Durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214), el Papa Alejandro III firma en 1175 la aprobación de la Orden Militar de Santiago, evolución de la Orden de los Frates de Cáceres (1170), fundada por Pedro Fernández, quien a su vez había recibido el encargo por parte del Rey Fernando II de León, de la defensa de la recién conquistada ciudad de Santiago. Los Santiaguistas colaboraron activamente en la Reconquista y la repoblación. Alfonso VIII les cedió Ucles (1174), Moya y Mira (1211), a las que luego se sumaron Osa, Montiel y Alfambra.

     Los caballeros de Santiago participaron en la reconquista de las comarcas de Teruel y Castellón y combatieron en la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Los monarcas castellano-leoneses, les concedieron privilegios que permitieron a la Orden repoblar extensas regiones de Andalucía y Murcia.

     El crecimiento de la nueva Orden fue rapidísimo y provoco algunos roces con la Orden de Calatrava, que les cedió Ocaña, y, sobre todo, con el Arzobispado de Toledo, en cuyas tierras tenían los Santiaguistas sus mayores intereses. Posteriormente se llegaría, una vez terminados los conflictos entre las dos ordenes, a una colaboración mutua en un acuerdo firmado en 1221 que fue renovado en 1243.

     La de Santiago, como las demás ordenes, es una de las principales responsables de la repoblación de la meseta Sur en el siglo XII. Las zonas de mayores posesiones Santiaguistas a finales del siglo XII, se extendían por el sudeste de Galicia, el noreste de Burgos, Asturias de Santillana, Valle medio del Duero, Obispado de Cuenca y numerosos puntos de la actual Extremadura.

     Uno de los fundadores de la Orden de Santiago se separo a los pocos años y creo la Orden de Santa María de Montegaudio, de regla mas rígida, unida luego al Císter y conocida como Orden de Monsfrague, hasta su fusión con la Orden de Calatrava.

     Los Reyes Católicos unieron siglos después el Maestrazgo de Santiago a la Corona, incorporación sancionada por Alejandro VI (1523).

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