Recinto AmuralladoSe considera tradicionalmente que el trazado de la muralla de Cáceres es romano, así su forma aproximadamente rectangular, salvo en los lugares en los que la topografía lo impide, y la existencia de las puertas hacia el centro de cada uno de sus cuatro flancos, aunque éstas han sufrido importantes reformas en etapas posteriores, algunas incluso han desaparecido, conservándose todavía algo de su carácter romano en la puerta del Cristo, al igual que ocurría en la de Coria, según sabemos por descripciones de 1879, justo cuando fue derribada.
En todo caso la muralla romana, construida según parece de forma precipitada entre los últimos años del siglo III y comienzos del IV, debió ser posteriormente abandonada y, desde luego, muy alterada con motivo de la gran reconstrucción que realizan en la Edad Media los musulmanes. El cronista árabe Al-Umari dice de este emplazamiento que es una ciudad "bien defendida y como colgada de las nubes". Al-Idrisi a mediados del siglo XII insiste en su condición como fortaleza y señala al mismo tiempo que "...allí es donde se reúnen para asolar el país de los cristianos".
Pero la mayor parte de la muralla que ha llegado hasta nosotros es de época almohade, construida en el último cuarto del siglo XII sobre los restos de la antigua de época romana, cuando los monarcas cristianos intensifican su ofensiva sobre el borde meridional del río Tajo. La obra está ejecutada con encofrados de madera mediante cajas superpuestas, utilizando tapial de una textura y color muy característicos dada la constitución de la tierra arcillosa y la calidad de la cal de Cáceres, que junto con ripio y mampostería menuda intervienen en la mezcla de este peculiar hormigón. Las cortinas se refuerzan con torres adosadas o albarranas, todas de forma prismática según obliga el sistema constructivo de encofrados que dificultaba la creación de superficies curvas. La mayoría son de sección cuadrangular, como la torre del Horno, o la vecina torre de la Yerba, que se ven en la plaza Mayor flanqueando el llamado Foro de los Balbos situado junto al ayuntamiento. También se conservan dos octogonales, la torre Desmochada, en el lado suroriental, así llamada porque le falta su parte superior, y la llamada torre Redonda que se alza en el ángulo suroccidental, ésta última muy bien conservada, con la cámara superior todavía visitable, como la terraza almenada que se dispone en lo alto. También las de sección cuadrada tenían la parte inferior maciza, hasta la altura de los adarves, pero luego se culminaban con una planta, generalmente muy sencilla, con una sola nave cubierta con bóveda de cañón de ladrillo donde se abría un hueco que posibilitaba el acceso a la terraza con el uso de una escalera manual.
Durante la Edad Media se operaron algunas reformas en la muralla. Muy significativa es la que se acomete en la llamada torre de Bujaco, nombre que en realidad es una implantación romántica reciente, puesto que, como ha estudiado la profesora Lozano Bartolozzi, esta torre se la ha conocido desde la Edad Media con los nombres de torre Nueva y torre del Reloj, pero nunca con el que se usa en la actualidad. El aspecto actual de la torre viene determinado por las reformas de época cristiana acometidas durante los siglos XIV ó XV, fechas en la que se aprovecha el núcleo de la primitiva torre albarrana almohade y se forra con mampostería, reforzándose con saeteras y rematándose con matacanes y almenas de clara tipología occidental cristiana. El balcón que da frente a la plaza es un añadido renacentista, de mediados del siglo XVI, mientras que la rehabilitación acometida recientemente en la en la cámara de la parte superior es una intervención historicista que recrea tipos islámicos no existentes con anterioridad en la torre, ni en Cáceres, y por lo tanto caprichosos.
A finales del siglo XV se construye al lado la torre de los Púlpitos, junto a la entonces llamada puerta Nueva. Esta torre muestra la tipología empleada en el tiempo de los Reyes Católicos, cuando fue construida, con sus dos características garitas o escaraguaitas redondas en las esquinas, sobre ménsulas escalonadas y con troneras cruciformes en los flancos.
Las puertas también han sufrido algunas transformaciones, la de Coria al norte y la de Mérida en el sur, fueron derribadas en los siglos pasados, la de Coria en 1879 y la de Mérida a mediados del siglo XVIII.
La puerta del Cristo, así llamada por la imagen que se venera en la hornacina que está encima, es la única que conserva, algunos elementos del sistema constructivo romano, visibles en la parte inferior y en el arco, aunque lo que está encima y a los lados ha sufrido grandes modificaciones. La que sale a la plaza Mayor, construida en el siglo XV con el nombre de la puerta Nueva, reforzada entonces con la torre de los Púlpitos, como hemos dicho, va perdiendo paulatinamente su función y en el siglo XVIII tiene que reformarse para facilitar la circulación, transformándose en lo que ahora es el Arco de la Estrella tras la obras acometidas en 1726 según proyecto redactado por el famoso arquitecto barroco Manuel de Lara Churriguera.
En definitiva, la muralla se comporta, según los tiempos, como un elemento que procura la seguridad a los que están en el interior, o como un recinto que puede llegar a limitar su propio desarrollo, pudiendo considerarse que en este momento se ha llegado a una fase de equilibrio en la que lo correcto es procurar su mantenimiento como testimonio de la dinámica operada a lo largo de los siglos en el casco historico.
De Castillos y Fortalezas en Extremadura
Por Antonio Navareño Mateo
HOY diario de Extremadura, 1998